Friday, January 2, 2026
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El regalo de una calle a los mormones desata a los demonios en Cuernavaca.

Una operación inmobiliaria y administrativa que involucra la cesión de una calle pública a una asociación religiosa y la tala de decenas de árboles en un predio adyacente ha desatado una ola de críticas y denuncias de presuntas irregularidades y ecocidio en la capital de Morelos. Los opositores acusan al Ayuntamiento de Cuernavaca de priorizar un “negocio privado” sobre el patrimonio ambiental y público de la ciudad.

By Oswald Alonso Navarro , in Medio Ambiente Municipios , at 26 de noviembre de 2025

Una operación inmobiliaria y administrativa que involucra la cesión de una calle pública a una asociación religiosa y la tala de decenas de árboles en un predio adyacente ha desatado una ola de críticas y denuncias de presuntas irregularidades y ecocidio en la capital de Morelos. Los opositores acusan al Ayuntamiento de Cuernavaca de priorizar un “negocio privado” sobre el patrimonio ambiental y público de la ciudad.

El corazón de la polémica se encuentra en la Colonia Reforma. El pasado 12 de noviembre de 2025, el Cabildo de Cuernavaca, bajo la administración de José Luis Urióstegui, aprobó la “permuta” de la calle Santa Prisca, ubicada entre Calzada de los Estrada y Hernán Cortés.

La calle, un bien de dominio público, fue cedida a la asociación religiosa Jesucristo de los Santos, a cambio de un predio en la Calzada de los Estrada. El Ayuntamiento defiende esta decisión argumentando que la permuta tiene como fin construir un parque público en el terreno recibido, transformando un “lugar abandonado” en un espacio para el deporte y la recreación familiar, si embargo, ambientalistas cuestionan esta desición con el argumento de que un parque publico en una colonia de alta plusvalia es algo muy sospechoso.

“Es para beneficio de Cuernavaca en lugar de tener un lugar abandonado lleno de estacionamiento de coches, qué mejor que tener un parque donde las niñas y los niños puedan salir”, divulgó el ayuntamiento de la capital.

Sin embargo, el proceso administrativo ha quedado empañado por un posible ecocidio previo. Vecinos y activistas ambientales acusan que en el predio que se beneficiaría de la cesión de la calle se llevó a cabo la tala de al menos 50 árboles, sin la transparencia ni los controles necesarios.

Esta tala, sumada a la recurrente permisividad de la actual administración para autorizar o ignorar la remoción de árboles en otros puntos de la ciudad, intensificó la desconfianza pública hacia la legalidad de la permuta.

Las voces que denuncian irregularidades se concentran en dos flancos: el ambiental por la tala oculpta de arboles  y el legal-administrativo por la posibilidade de irregularidades en la la cesión de la calle publica sin  haber tomado encuenta la opinión de los ciudadanos de la zona.

Expertos en derecho administrativo y vecinos señalan que las calles son un “bienes de dominio público” y, por ley, no pueden ser simplemente regaladas, vendidas o permutadas sin un proceso legal estricto.

Los críticos, incluido un regidor que votó en contra, afirman que no se siguió el procedimiento de ley, que exige: Declarar primero la calle sin utilidad pública; pasarla al dominio privado del municipio; y finalmente, en muchos casos, subastarla o cederla tras un riguroso proceso.

Vecinos de la Colonia Reforma aseguran que la calle Santa Prisca, sí tenía un uso – aunque fuera como estacionamiento-, lo que contradice la justificación de que era un espacio “abandonado” y sin utilidad.

La diputada federal Meggie Salgado y otros ciudadanos han exigido formalmente sanciones para los responsables de la destrucción del patrimonio verde  al talar los árboles que se encontraban en el predio.

Los opositores afirman que la celeridad y el secretismo con el que se manejó la aprobación de la permuta “huelen más a un negocio privado”  que a beneficio para la comunidad, poniendo en duda el valor real y la ubicación del terreno que el Ayuntamiento recibió a cambio de la calle.

El Cabildo, por su parte, insiste en que el proceso fue legal, incluyendo el cambio de uso de suelo previo, y que no existe ningún recurso legal para revertir lo votado.

Académicos y urbanistas, han dicho que la polémica en Cuernavaca es un claro ejemplo de la tensión entre el desarrollo urbano, la conservación ambiental y la transparencia en el manejo de los bienes públicos, dejando en una clara duda de interés social,  si un nuevo parque justifica la cesión de una calle y la pérdida de árboles bajo un manto de opacidad administrativa.

Texto revisado por (IA)

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