Un santuario de murciélagos de Morelos recibió reconocimiento internacional
La Cueva El Salitre es hogar de siete especies de murciélagos, aunque registros históricos indican la presencia de hasta once especies, lo que refleja una disminución en su diversidad en las últimas décadas.
Por Oswald Alonso.
Morelos, México – La Cueva El Salitre, un tesoro natural escondido en el corazón de Morelos, ha sido elevada a la categoría de Sitio de Importancia para la Conservación de los Murciélagos (SICOM). Este prestigioso reconocimiento internacional, otorgado por la Red Latinoamericana y del Caribe para la Conservación de los Murciélagos (RELCOM) y el Programa para la Conservación de los Murciélagos de México (PCMM), subraya el valor biológico, ecológico y científico de esta cueva, así como los incansables esfuerzos locales dedicados a su estudio, protección y manejo responsable.
La propuesta para este reconocimiento fue impulsada por la Universidad Autónoma del Estado de Morelos (UAEM), a través de la dedicación de Daniela Carreño Ochoa y Alma Reyna Salazar, estudiantes de la Facultad de Ciencias Biológicas, junto con los académicos José Antonio Guerrero y Luis Gerardo Ávila-Torresagatón de la misma facultad.
Tras un riguroso proceso de evaluación por el comité científico de la RELCOM, en octubre de 2025, el Refugio de Vida Silvestre conocido como la Cueva El Salitre recibió el código S-MX-015, integrándose así a la red de espacios estratégicos de América Latina y el Caribe dedicados a la conservación de estos mamíferos vitales.
Morelos ahora cuenta con dos de estos sitios cruciales, siendo la Cueva El Salitre la segunda, junto con la cueva Oztuyehualco en el Parque Nacional El Tepozteco. Ambos sitios han sido objeto de investigación y conservación por parte de Daniela Carreño Ochoa y Luis Gerardo Ávila-Torresagatón, destacando su compromiso con la biodiversidad local.
Los SICOMs son estrategias regionales diseñadas para asegurar el mantenimiento y la conservación de áreas con alta diversidad biológica, especialmente aquellas que albergan especies amenazadas o en riesgo. Al proteger tanto a las especies como a sus hábitats e integrar a las comunidades locales, se garantiza el funcionamiento adecuado de los ecosistemas, se preservan funciones ecológicas y servicios ecosistémicos clave proporcionados por los murciélagos, y se reducen los riesgos de extinción local.
Actualmente, la Cueva El Salitre es hogar de siete especies de murciélagos, aunque registros históricos indican la presencia de hasta once especies, lo que refleja una disminución en su diversidad en las últimas décadas. Entre sus habitantes más representativos se encuentran Myotis velifer, que forma una colonia de maternidad de entre 9,000 y 50,000 individuos, considerada la más numerosa del estado, y Leptonycteris yerbabuenae, una especie migratoria y nectarívora cuyas poblaciones a nivel nacional se están recuperando tras haber estado amenazadas. Además, la cueva alberga dos especies de murciélagos endémicas de México: Pteronotus mexicanus y Artibeus hirsutus, todas ellas altamente dependientes de refugios cavernícolas para su supervivencia.
Sin embargo, la Cueva El Salitre enfrenta presiones significativas, incluyendo la expansión urbana, la agricultura, la ganadería, la extracción de guano y el turismo no regulado. Estas actividades representan una amenaza directa para la estabilidad de las colonias y los procesos ecológicos asociados, consideran los especialistas de las organizaciones.
Aunque la declaratoria SICOM no impone obligaciones legales para las autoridades, sí conlleva un compromiso ético y moral compartido entre los sectores gubernamental, académico y social. Este compromiso busca fortalecer las acciones de conservación, educación ambiental e investigación científica en torno a esta Área Natural Protegida, sin perder de vista las áreas circundantes donde los murciélagos encuentran su alimento, dijo el academico Luis Gerardo Ávila.
Los investigadores explicaron que la Cueva El Salitre ha sido objeto de estudio por más de 70 años, y su protección comenzó a impulsarse en la década de 1990 por investigadores y estudiantes de la UAEM. Este esfuerzo se consolidó en 2018 con la declaratoria como Área Natural Protegida Refugio de Vida Silvestre “La Entrada de la Cueva El Salitre”, gracias al trabajo coordinado entre la UAEM, la Secretaría de Desarrollo Sustentable (SDS) –hoy con el apoyo de la Dirección de Áreas Naturales Protegidas de Morelos– y el constante interés de los propietarios del predio.
Los academicos y estudiantes, aseguraron que este reconocimiento internacional simboliza la suma de esfuerzos y la consolidación de un logro colectivo que refuerza la cooperación entre instituciones gubernamentales, académicas y comunidades locales. Además de representar una oportunidad para fortalecer las estrategias de conservación y uso responsable del capital natural que resguarda la Cueva El Salitre, un patrimonio biológico invaluable para Morelos y para México.

La Cueva El Salitre, ubicada en el ejido de Santa Rosa 30, en Tlaltizapán, Morelos, es un túnel natural de roca con una sola entrada. Tiene poco más de 220 metros de longitud, alturas que varían entre 1.3 y 8 metros, y espacios de hasta 12 metros de ancho. Se formó por los flujos de lava del volcán Chichinautzin hace aproximadamente 1,700 años.




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