Los retos éticos del periodismo en la era de la inteligencia artificial
La ética, como sugiere Javier Darío Restrepo, no es un código escrito en piedra, sino “una brújula” que debe reorientarse cada vez que el entorno cambia.
La ética, como sugiere Javier Darío Restrepo, no es un código escrito en piedra, sino “una brújula” que debe reorientarse cada vez que el entorno cambia.
A Pactú se le recuerda en el zócalo de Cuernavaca porque en varias protestas que realizaron periodistas para exigir freno a la violencia contra el periodismo en México, se solidarizó al mostrar en sus manos una pancarta que exigía “Prensa, no disparen”.
El problema no es la riqueza, sino la incoherencia. Como advertía Sócrates, “la vida no examinada no merece ser vivida”. El examen político consiste en alinear el decir con el hacer.
En el 69 por ciento de los municipios mexicanos existen condiciones muy difíciles para ejercer el periodismo local, de acuerdo con una muestra analizada en el estudio Desiertos de noticias locales en América Latina realizado este año por la Fundación Gabo en cinco países de la región y con el apoyo de Quinto Elemento Lab en México.
La pasarela del 6 de septiembre mostrará más que vestidos y sonrisas: exhibirá la distancia que todavía existe entre el marco jurídico que protege la dignidad de las mujeres y las decisiones políticas que, con dinero público, insisten en vestir el sexismo con lentejuelas.
“La conducta ha sido reiterada, sistemática y sin retracto alguno”, señala el fallo. No existe prueba de que las agresiones hayan cesado, por lo que el Tribunal ordenó medidas de reparación inmediata: desde disculpas públicas por parte de Piña Labra y Ortiz Popoca, hasta la inscripción del alcalde en el Registro Nacional de Personas Sancionadas por Violencia Política en Razón de Género.
Se siembra la idea de que la cobertura periodística, por más errada u obediente a los dictados de una televisora corporativa, es equiparable a una orden de aprehensión.
La diferencia es que ahora se prescinde del disimulo. Si antes la complicidad era una danza silenciosa en los pasillos del poder, hoy es una coreografía de plaza pública con coreutas a sueldo.
En tiempos del presidente Calderón, el narco infiltrado era un crimen de Estado. En tiempos de Andrés y Claudia, es sólo un “error administrativo”, una “desviación personal”, un “caso aislado”. Pero no lo es.
Sara Lewis sobre las luciernagas: “Son emisarias de la noche. Cuando desaparecen, perdemos no solo una especie, sino un modo de comunicarnos con el misterio”.