La teatralidad política de Santos Tavarez que nos cuesta a todos
Política para Cigotos | Oswald Alonso. El poste que cayó en Emiliano Zapata es una metáfora de lo que ocurre cuando el poder local sustituye el conocimiento técnico por la teatralidad política. La foto del arranque se consiguió.Pero el costo lo pagamos todos.
En Emiliano Zapata, Morelos, un video recorrió las redes sociales: el alcalde Santos Tavarez, con casco y retroexcavadora, intentaba simbolizar el arranque de una obra municipal. Un segundo después, el poste de luz que derribó con su mala maniobra se volvió símbolo de algo más profundo: el costo de la improvisación en la gestión pública.
La administración local es el nivel más cercano a la vida cotidiana, pero también el más vulnerable a los gestos simbólicos mal calculados. Reponer un poste implica gasto directo, horas-hombre, materiales y servicios técnicos. Sin embargo, el daño más serio es invisible: la pérdida de credibilidad institucional.
Como señala el académico Luis F. Aguilar Villanueva, “las políticas públicas mal diseñadas se pagan dos veces: primero, cuando se ejecutan mal; y después, cuando hay que corregir sus consecuencias.” El error del edil es un ejemplo literal de cómo una acción improvisada puede generar una cadena de ineficiencias y costos adicionales para el erario.
Cada evento fallido, cada decisión sin asesoría técnica, encarece la gobernabilidad. Requiere más controles, más supervisión y más burocracia para evitar que el error se repita. El politólogo Carlos Matute lo resume así: “El costo de la ineficacia administrativa se paga en la erosión del Estado y en la desconfianza del ciudadano.”
El poste que cayó en Emiliano Zapata es una metáfora de lo que ocurre cuando el poder local sustituye el conocimiento técnico por la teatralidad política. La foto del arranque se consiguió.Pero el costo lo pagamos todos.




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