Política para Cigotos | Casi 600 mil delitos después, gobierno de Cuauhtémoc no reacciona al fenómeno de la inseguridad.

OPINIÓN | OSWALD ALONSO. Pensé -al inicio de sexenio- que con la llegada de Cuauhtémoc Blanco a la gubernatura, prácticamente habíamos perdido otros 6 años, sin embargo, no dimensioné   lo que estamos perdiendo los morelenses.

Desde hace meses hemos estado viendo inoperancia  en gobierno el estado  que causa una grave falta de gobernabilidad. No se acepta pero existe un vacío de poder que de no remediarse el daño al patrimonio estatal será irreparable.

Para ilustrar las omisiones de un gobierno estatal, escribí hace unos días que se cometieron en el estado más de 582 mil delitos en el año 2019,  pero no se denunciaron, según la organización Impunidad Cero.

Frente a estos números, están hechos que nos alertan sobre el cúmulo de omisiones en el gobierno estatal. Por ejemplo, hace varias semanas el gobierno informó de un número importantes de nuevos elementos de seguridad, graduados de la academia de policía,  que saldrían a las calles a dar seguridad a la población.

Días después esos graduados protestaron en el Congreso del Estado para denunciar que eran policías de calle pero no existía en la nómina de gobierno porque no los habían dado de alta como elementos.

La cadena de absurdos no  fue suficientes. Un día después, la secretaria de administración Mirna Zavala, informó que efectivamente no estaban en la nomina a pesar de que ya lo había pedido el comisionado de seguridad, prometió solucionar el error

En esta lista se debe agregarse el escándalo que generó el jefe de la policía de Cuautla, quien acusó a sus jefes de  corrupción porque ordenaron la liberación de presuntos secuestradores. Cuatro días después Pablo Ojeda, dio una versión cantinflesca de los hechos y se anunció que los mandos implicados estaban suspendidos y bajo investigación.

Para casi cerrar el mes de enero, el comisionado de seguridad fue llamado al Poder Legislativo para explicar las verdades del caso Cuautla, donde se asegurada que su jefe de inteligencia era quien había ordenado liberar a los presuntos plagiarios.

Este lunes compareció  en privado,  para justificar los de los mas de 582 mil delitos en 2019,  reveló que su área era inoperante porque no se liberaban recursos para que operara el sistema de video vigilancia. Le puso nombre al responsable: Alejandro Villareal Gasca, secretario de Finanzas.

¿Qué va a pasar después de este enredo? Seguramente lo hizo para entregar la cabeza de este secretario a la familia de Blanco Bravo, quienes verdaderamente gobiernan ahora el estado. Están anunciados cambios en el gabinete.

Son dos grupos los que pelean hegemonía. Uno lo encabeza José Manuel Sanz, jefe de la oficina de la gubernatura, le acompañan varios secretarios, quizá los más importantes (Finanzas, Transporte, Administración), el segundo es el del hermano y primo del gobernador, quienes en los últimos meses han tomado el control de la gubernatura de Cuauhtémoc. Al final el futbolista ha sido desplazado por todos, en un intento de rescatar el control político y de negocios que te permite el poder.

Mientras, la economía, seguridad, ambiente, deporte, cultura, infraestructura y turismo, están sin rumbo. A eso  tenemos que agregar a los sectores políticos y empresariales, temerosos, en silencio, agazapados, sin saber que hacer. No hay oposición.